jueves, 20 de junio de 2013

Cuadro

El anciano bajó la cabeza. La niña, de pie, lloraba desconsolada por la infausta noticia. Sus ojitos cerrados repasaban cada detalle de la escena narrada con dolor. El anciano, que era ciego de nacimiento, repasaba con su mente los absurdos colores de la soledad, ahora más nítidos que nunca.

Gustos

La bella soñadora cerró los ojos, contuvo el aliento y besó al sapo. Inmediatamente el batracio se convirtió en el bello príncipe azul que ella tanto había soñado. Él la abrazó fuertemente y en un impulso sediento, selló su boca besándola con frenesí. Ahí fue, entonces, cuando ella se convirtió en la rana verde que a él tanto le gustaba; especialmente sus ancas con arroz a la andaluza.

martes, 14 de mayo de 2013

QUIRÓN Y LA INEXPERIENCIA DEL MEDICO



-Esto no puede ser, amigo, ¡es impresionante!  –Le dijo el médico al paciente que miraba atónito-, “usted tiene un tumor más grande que su propia cavidad abdominal. ¡Esto es más propio de un caballo que de un hombre!  Ud. debería haber ido a un veterinario antes de ver a un médico -remató sin reparar en las formas. El paciente se sintió agredido y, montando en cólera, de una sola coz  lo estrelló contra las paredes del consultorio.
Pobre Hipócrates. Era la primera vez que atendía a un Centauro.

martes, 26 de marzo de 2013

Última Noticia



Anoche, moto chorros a gran velocidad le arrebataron la guadaña a una mujer de negro que se paseaba sola por el centro de la autopista. Las cámaras de seguridad filmaron el hecho. Hasta el momento nadie radicó la denuncia.

miércoles, 20 de marzo de 2013

La ovejita perdida



Volvió sola; las otras 99, junto al lobo de quien ella tanto escapaba, la esperaban desde el momento en que había decidido perderse.  Nunca pensó que un día, ese mismo lobo, sería el pastor de todas.

lunes, 4 de febrero de 2013

Desacuerdo




Siempre hablaba del amor, toda su verba estaba impregnada de amor, sus poesías, sus cuentos, todo hablaba de amor; pero no lo conocía. Su vida era un vacío, un recoveco de fracasos sin una hendija por donde se filtrara el sol. No conocía la suavidad de las caricias, la humedad de los besos dados con pasión, ni siquiera la indecisa identidad genética que tienta a buscar el placer.
Por más que intenten tecnificar el mundo, los robots literarios no se deberían fabricar.

Resultado





El golpe más duro que sufrió el infierno, fue cuando la inquisición llenó el cielo de santos.